Poesía

Quizá

Si tan solo sintieras lo que es perderte,
o siquiera supieras lo que fue esperarte,
tal vez, no lo sé, jamás te hubieses ido.

Para no llorarte
como yo lo he hecho;
para no atormentarte
como yo lo he sido.

Es posible, estando en mi lugar,
tal vez, no lo sé,
dejándote de amar,
no me hubieses escupido.

Quizá, probando de mi sangre,
o girando en el olvido,
perdida en el desprecio,
quien sabe, pero quizá así,
no hubiésemos sucumbido.

Acaso, hecha un ovillo,
escribiendo versos sin sentido,
acaso así, no lo sé,
entendieras lo que te he sufrido.

A lo mejor, sin consuelo ni abrigo,
saboreando el rechazo que he recibido,
abandonándote, como lo hiciste conmigo,
comprendas lo duro que ha sido.

No lo sé, quizá,
si te hubieses quedado,
yo me hubiese ido.

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Poesía

Regresa

Regresa.
¡No regreses!
Olvídate de mí.

Olvidarme a mí
estando yo contigo.

Intento salirme de ti.

Volver a vivir.


Vacío quedo y en el tiempo espero,
suspendido en tus besos,
esperándote a ti.

Vacío de mí y sin ti,
en esta espera perdida,
buscando asirme para no morir.

Asirme a algo/alguien para lograr,
de una vez por todas,
liberarme de ti.

Perderme de ti
cual tú lo has hecho:
sin recuerdos ni remordimientos.


Volver a vivir.

Intento salirte de mí.

Estando tú conmigo,
olvidarte a ti.

Olvídame de ti.
¡No regreses!
Regreso.

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Llega un hombre a preguntarme

Llega un hombre a preguntarme:
—¿Sabe usted lo que duele la vida?

Tembloroso, le dije:
—Si usted la viera,
si tan solo la conociera,
lo entendería.

No sólo es bella,
es artista.
No sólo es buena,
es mi mejor amiga.
No sólo es carismática,
me ilumina.
No sólo es elegante,
fascina.
No sólo es inteligente,
me guía.
No sólo es grande,
es mi vida.

Pero quiere a otro hombre
y a mí ya me olvida.

Eso es lo que duele la vida.

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